Detrás de una Cofradía hay mucho más de lo que imaginaba. Cuando decidí ingresar en una Cofradía, pensé que consistiría en tocar el tambor y en alguna que otra misa en nuestra iglesia. Pero lo cierto, es que las cofradías empiezan a ensayar desde finales de enero. Sin hablar del concurso que comienza a preparar la marcha en agosto. Cada semana hay tres ensayos de una hora y media o dos horas. Se ensaya en un polígono, para que nuestros bombos, timbales y tambores no molesten a nadie. La verdad, es que en los ensayos suele hacer mucho frío, a veces, llega a ser insoportable y se cancela el ensayo. Antes de Semana Santa la Cofradía organiza una cena con todos los miembros de la Sección. Tanto en los ensayos, como en las cenas y otros muchos actos, el ambiente de la Cofradía es muy ameno.
Y los meses pasan rápidamente entre ensayos, el frío que pasas en ellos, los madrugones… etc. Hasta que te encuentras de repente en el interior de la iglesia de Santa Engracia. En la que te sientes protagonista. Protagonista de un sueño. Mi sueño. El granate, el sonido, el olor, la emoción. Ahora sí, ya estamos en harina. Un escalofrío te recorre la espalda.
Tras el Estandarte, formando de a dos, cada uno con su pensamiento, empezamos a salir a la nave principal. Un toque de corneta nos alerta de que llega el momento, de que salimos al encuentro de nuestro Padre, con la Cruz a Cuestas, que nos espera.
El sonido lo envuelve todo. Acogedor, atronador. Sí, este es el sonido de nuestra Semana Santa.

Me encantaría formar parte de esta cofradía, tengo un problema y es que no conozco a nadie dentro de ella y no he podido saber lo que haceis. Me podrías decir todo lo que se hace, las cuotas a pagar, etc etc. Me encantaría tocar la caja. Gracias!!!
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