lunes, 24 de enero de 2011

Los nervios de un cofrade antes de salir en procesión



Probablemente es el momento más duro de lo que significa salir en procesión. Que es, el momento de antes. Estar esperando dentro de la iglesia, esperando a que el tiempo sea nuestro mejor aliado. Oyes a la gente fuera, sientes su espera y sus ganas de vernos en escena. Cuando ya estamos en la calle, preparados, rodeados de hermanos, y se oye una voz que grita “capirotes abajo”.


Cómo explicarles que cuando redoblo, mi tambor está rezando por mí, y que grita al cielo mi fe en Dios. Cómo explicarles que cuando los brazos duelen de tocar mucho rato te sientes feliz porque tocas por la Virgen, y que nunca pararías de tocarle a ella. Cómo explicarles lo que se siente cuando estamos todos en San Cayetano y tocamos el último toque y la gente comienza a aplaudir. Nosotros nos quitamos el capirote y dejamos que nos vean y vemos a nuestros hermanos cofrades, todos felices nos abrazamos.


Es imposible explicar esto por eso, cuando oyes comentarios superficiales, huecos como una campana, en el que se definen nuestras procesiones como "actos culturales", o como "folclore popular", o peor aún "tocar el tambor"... me lleno de tristeza, porque quien así nos ve no ha entendido nada. Cómo explicarles a los que no lo entienden lo que se siente. Nuestras procesiones son nuestros actos más públicos.

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